Esta escultura se llama realmente "La madre del emigrante", pero se le han concedido otros por su tamaño, "La Muyerona", o por su aspecto "La lloca del Rinconín". Lo realmente cierto es que su autor, Ramón Muriedas, intentó plasmar en ella el sufrimiento de tantas asturianas y gijonesas que vieron cómo sus hijos debían partir en busca de una vida mejor. La Madre mira al mar, hacia el que extiende desgarradoramente una de sus manos.
Gijón
Paseo del Rinconín