Este pequeño poemario ilustrado dedicado a los niños parece escrito por un mago. Cada poema se parece a un polvorón: nos llena la boca de palabras sabrosas con ritmo, música y mucha magia. Poemas para reír, para jugar, para montar en tren y en bicicleta; para conocer animales raros que sueñan y viajan. Versos juguetones, sencillos pero no simples, que provocan sin ser ñoños. Para niños inteligentes, y adultos que quieran volver a la infancia.